jueves, 8 de octubre de 2020

Vulnerabilidad y fortalezas. Otra forma de hablar de los Opuestos.

 Vulnerabilidad y fortalezas.

Otra forma de hablar de los Opuestos.

(Flannery, 2020)

 

En variadas ocasiones, dentro del proceso terapéutico, nos encontramos con pacientes que asocian mostrarse vulnerables a los demás, con, mostrarse débiles, en algunos casos impotentes. Frente a esta lectura, en nuestra clínica, vemos que  un gran número de esos pacientes sustentan ese accionar con un nivel de exposición muy fuerte, que activa componentes emocionales que no se saben y/o no se pueden manejar adecuadamente. Algunos lo relacionan, metafóricamente, a mostrarse desnudos frente al otro, en muchos momentos  aparece el concepto de “mostrarse vulnerables”, lo que llevaría a cierta pérdida de control sobre uno y sobre la situación en sí y, el posible aprovechamiento de esta condición, por los demás.

Podemos abrir varias líneas para pensar esa visión de los pacientes. Una lectura, es la de una respuesta consciente de una posible “herida” o “huella” emocional que no sabemos como transitar cuando marca su presencia. En muchos casos aflora una forma aprendida para no mostrar, para ocultar ese malestar. Vemos allí una interpretación de la vulnerabilidad como una  incapacidad de responder o un intento para reprimir esas emociones, cuando se presenta un fenómeno emocional amenazante, o la incapacidad para reponerse  después de que ha ocurrido ese evento.

Otra lectura, es pensar en la llamada vulnerabilidad social. Esta será una forma de denominar la inhabilitación de acceso a los derechos humanos, organizaciones que deben velar por los mismos y la falta de herramientas para su apropiación. Esta inhabilitación, contaminará diferentes dimensiones del ser humano en las cuales el abuso llevará a la exclusión social. Nuestro ser dimensional Biopsicosocial. Cuando un individuo es vulnerado en sus derechos, sufre consecuencias no sólo, biológicas, sociales sino también psicológicas.

Recordamos, que, La palabra «vulnerabilidad» proviene etimológicamente del latín (vulnerare) y describe la potencia que produce el daño físico o psicológico en las personas. Y entendemos por sujeto vulnerable, a todo individuo que ve violentado sus derechos humanos y la imposibilidad de vivir plenamente sus emociones.

Será una forma de pensar, como el común de las personas, que la vulnerabilidad es lo contrario de la fortaleza. Aquí es donde marcamos la existencia del opuesto referido en el título del trabajo.

Recorramos el concepto de fortaleza. La asociamos a fuerza, dureza, control emocional o cierto grado de frialdad, incapacidad de demostración de las emociones y  empuje. Cuando nos sentimos fuertes nos parece que podemos con todo, y que, según él decir popular “nos vamos a llevar el mundo por delante”.

                Si vemos estos opuestos como caras de la misma moneda, podemos desandar el camino de su enfrentamiento y encontrar en la vulnerabilidad, fortalezas.

Jung, en el desarrollo de su Psicología Analítica, nos planteó que:

“(…) todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse”.

Frente a esta definición debemos buscar una reconciliación en la Vulnerabilidad y la o las Fortalezas de cada ser humano individual o en acción de conjunto, es decir en actitud y acción comunitaria.

Debemos trabajar para poder comprender que la Vulnerabilidad y la fortaleza, tienen un poder interior que le es propio. Debemos tomar un cambio de perspectiva para observar y observarnos con atención. Evidentemente no debemos quedarnos fijados a una de ella, para opacar o desconocer, a la otra. Muchas veces ese opuesto o polaridad, debemos buscarlo, revisando nuestra “sombra”. Debemos estar advertidos, la presencia de una característica nos alerta sobre la existencia de su par antitético.

En este punto, debemos retornar a nuestro título y pensar en la vulnerabilidad. En este juego de opuesto, el ser vulnerable no lleva a visualizar que tenemos su impar complementario: la fortaleza. Revisemos nuestras vulnerabilidades y veremos asomar nuestras fortalezas, en el orden de “lo invulnerable”.

Frente a esta posición muchas veces, de igual forma que no detectamos cuál es la emoción que gobierna un accionar particular, también llegamos a confundir “vulnerable” con “débil”, “impotente” o “desnudo”, e invulnerable con “fuerte”, “potente” o “bien plantado”.

La clínica nos muestra una variedad significativa de significados dados por los pacientes, como decíamos al inicio de este trabajo. Pero a poco de andar, los mismos, van identificando que muchas veces se puede presentar como vulnerable, y tener el respaldo interior, de una fortaleza potencial.

Ordenemos estas ideas: Puedo mostrarme vulnerable en una relación, respaldado por una fortaleza interior, que movilice emociones y se puedan limar asperezas y lograr ciertos cambios subjetivos que favorezcan un mejor vínculo con mi pareja. De igual forma, mostrarme fuerte y con cierto grado de energía en las convicciones, facilitará la apertura del vínculo, sin ser desconsiderado o insensible con el otro.

Qué surge a la vista de el párrafo anterior, que muchas veces, la posición de no mostrarnos vulnerables está en el orden de que nos vean como “incorruptibles”, como si “las cosas no nos afectaran”. Jung planteaba que “la vergüenza, [es uno de] los pantanos del alma”, y argumentaba en el orden de mostrarse vulnerable, que a muchas personas los posicionan en el lugar de “sentir vergüenza por la misma”. En nuestro argumentar estamos dirigiendo la atención del lector y poder pensar en forma integrada y hasta cruzada estos opuestos o polaridades. No protegemos nuestro “self” mostrándonos invulnerable, debemos trabajar para lograr integrar los opuestos y descubrir, que podemos mostrarnos vulnerables y ser por ello, los sujetos con más fortaleza, que pudiésemos imaginar.

Reconocer ese proceso y vivenciarlo a pleno, favorecerá, siguiendo el pensamiento de la Psicología Analítica, que tendrás nuevas herramientas para protegerte, cuidar y cuidarte, y potenciar cualquier acción, donde el otro sea reconocido por la singularidad en su alteridad.

 

Referencias bibliográficas

Jung, C. G (2015) Introducción a la Psicología Analítica. Editorial Trotta: España. 

            (Trabajo original Editado en alemán en 1925)

Jung, C.G. (2015) Los arquetipos y lo inconsciente colectivo. Editorial Trotta: España. (Trabajo

original Editado en alemán en 1932)

Jung, C. G. (2015) Sobre el Amor. Editorial Trotta: España. (Trabajo original Editado en alemán

en 1945)


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